NOBILIARIO GENERAL DE ARAGÓN.

LA BARONIA DE SALILLAS

 Por Adolfo Castillo Genzor
(Publicado en El Noticiero de Zaragoza el 10-11-1970)









 

                                    
 

     Así llamada por el territorio o Señorío jurisdicccional sobre el que se cargó, al convertirse en título del reino, una posición rústica llamada la  "Torre " de Salillas, ubicada en la áspera geografía turolense, entre Cantavieja y Villarluengo, lugares del Maestrazgo que tanta fama cobraron con las hazañas guerreras del semifabuloso general tortosino durante la carlistada. Pertenecía en pleno dominio la Torre de Salillas -y desde tiempo inmemorial- a la familia DE PEDRO, viejo clan hidalgo afincado en el bajo Aragón, con Casal solariego establecido en la villa de Tronchón, del que pasaría a la de Cuevas de Cañart con el primer miembro conocido del linaje que encabeza la filiación continuada de la estirpe, don Jerónimo de Pedro, al casar éste con doña Jerónima Bellido, hermana de don Domingo, el que fuera mecenas y fundador del monasterio de monjas franciscanas de Santa Clara en las Cuevas de Cañart. Hemos de advertir que existieron en Aragón otras dos baronías jurisdicccionares de nombre idéntico: la de Salillas del Jalón -que perteneció a la Casa de Bureta- y la de Salillas de Guatizalema, pueblo este último del dominio de los Perez de Pomar, progenitores de la Casa de Ariño.

Estas dos últimas Baronías " naufragarían " en 1812 al ser extinguidos los Señoríos exentos por los legisladores de Cádiz. No ocurrió lo mismo con la Salillas de Teruel, debido a que ésta había merecido poco antes los honores de Título nobiliario, por merced duplicada de Carlos III y de su hijo y sucesor.

 NOBLEZA DE SANGRE.

Aunque los de Pedro la poseían de inmemorial, su traslado a Las Cuevas motivaría la necesidad de revalidarla por la vía jurídica. Y si don Baltasar de Pedro y Bellido, hijo de los anteriores, salió del paso exhibiendo un privilegio de caballerato, por él obtenido en 1641 de Felipe IV, por su comportamiento frente a los sublevados catalanes, la litigación foral de la Infanzonía sería formalmente incoada por su hijo don Jerónimo de Pedro y Vidal, quien ganó ante la Corte de Justicia de Aragón las oportunas Letras Decisorias el 14 de abril de 1651, fecha de la sentencia definitiva del supremo tribunal aragonés. Identificamos una tercera prueba legal de la nobleza de los De Pedro en la Firma Titular de Infanzónia ganada por don francisco Xavier de Pedro y Carnicer -hijo del que obtuvo las decisorias- en 1693. Todos los nombrados se intitularon Señores y Barones de Salillas en su calidad de dueños temporales absolutos del predio territorial de este nombre, vinculado por agnación a la línea mayorazga, cuyo afincamiento en Alcañiz, la capital del Guadalope, coincide, precisamente con la aparición o creación " de jure " de la Baronía familiar como Título del Reino de Aragón.

 CLÉRIGOS Y MONJAS.

 Nota distintiva de los De Pedro -al igual que todas las famílias socialmente distinguidas- fue la de su acendada religiosidad, pareja a la de sus firmes convicciones de lealtad a la Patria y al Trono. De ahí que abundases las vocaciones eclesiásticas  entre los segfundones, como aquel Fray Diego de Pedro. Provincial que fué de la Orden de Predicadores y fecundo escritor sagrado del siglo XVII. Pero las figuras más sobresalientes de la Casa de Pedro, dentro del marco religioso, fueron dos monjas, ambas franciscanas: Sor Delfina de Pedro y Vidal y Sor María Francisca de San Antonio de Pedro y Cascajares.

La primera se revela como inspirada y notable escritora mística, siendo Priora del convento de Clarisas de Villarivengo donde permaneció hasta 1673, en que pasó al de su villa natal de Las Cuevas en el que coincidiría con su sobrina-nieta la venerable Sor María Francisca de San Antonio, prestigio de la Religión de Santa Clara y orgullo de su familia y de su patria, la cual murió en olor de santidad en 1734. En el firmamento familiar del linaje son estos tres De Pedro las indiscutibles estrellas de primera magnitud, el sólido cimiento de su prestigio en todo el Bajo Aragón. Comprendiéndolo así su parentela, hizo siempre más énfasis de su feudo con tan insignes religiosas que el que pudiera venirle por los cauces de su prosapia nobiliaria, varias veces centenaria. 

 EL PRIMER BARON.

 Que no fue -aunque otra cosa parezca- el primer titular legal, por faltarle el correspondiente Despacho sucesorio, sería don Joaquín-Gregorio de Pedro y Ara, nacido en la ciudad de Alcañiz el 12 de marzo de 1733. Hijo de don Pedro-Joaquín de Pedro y Cascajares y de doña María teresa de Ara y del castillo, resultaba ser nieto paterno de aquel don Francisco Xavier que alcanzara en 1693 la Firma Titular de su Infanzonia. Su padre había establecido definitivamente su residencia en Alcañiz que sería la de todos los suyos a partir de don Joaquín-Gregorio, uno de los más prominentes personajes de su tiempo, por haber desempeñado los más altos cargos representativos, como el de Regidor Perpetuo de la ciudad que conservaría hasta su muerte. Sus nada escasos méritos y servicios llegarán a oidos de Carlos III, que quiso premiarlos en la persona del Regidor  alcañizanos, para lo cual le otorgó el Título de Barón, juntamente con la dignidad de Noble de Aragón, por su decreto de 7 de octubre de 1779.

Hemos de suponer que don Joaquín-Gregorio no se preocupó poco ni mucho por llenar los trámites burocráticos necesarios para obtener el Real Despacho posesorio de la Baronía de Salillas, que jamás ostentó como tal. Título del Reino, aun pudiendo hacerlo, puesto que murió en Alcaniz cerca de trece años después de la concesión de la Merced nobiliaria que se consolidaría en su primogénito.

 EL PRIMER " SALILLAS " LEGAL Y EFECTIVO.

 Hijo del precedente y de su esposa doña Jerónima Salvador de Esplugas y Mateo, don Mariano de Pedro y Salvador había nacido en Alcañiz el 8 de julio de 1725, heredando a su padre en la Regiduría del Concejo de su ciudad natal. Precisamente un mes antes de morir don Joaquín Gregorio, es decir, el 18 de enero de 1792 habia casado en Calatayud con dona Francisca-Javiera Fernandez de Heredia y Villavova, con lo cual los de Pedro pasaban a emparentar con casas tan aristocráticas como la de los Condes de Fuentes, la de los Duques de Hijar, etc. etc. Acaso esta circuntancia, y el hecho de no desmerecer en rango con tan importantes deudas hizo a don Mariano remover el dormido expediente de la baronía familiar, que dió como resultado la expedición a su favor de Carlos IV del Despacho que le instituía en el primer Barón de Salillas. El regio documento está fechado el 30 de agosto de 1804, por lo cual hay algunos nobiliarios que consideran a don Mariano como el De Pedro que habre la serie de los titulares de ésta Baronía. Hemos de añadir que en 1787 se vería requerido por el Real Acuerdo para hacer ostensión ante el Consejo alcañizano de sus títulos nobiliarios, exhibiendo entonces la pruebas de que hicimos mérito al principio, pero no la Baronía paterna, por no hallarse todavía consolidada en su persona. La guerra de la Independencia, que tantos transtornos causó en Alcañiz, motivó el traslado a Zaragoza de los Barones de Salillas, avecindándose en la parroquia de San Miguel de los Navarros. En su prole se vifurca la Casa de Pedro en dos diferentes ramas, siendo arranque de la primogénita.

  EL SEGUNDO " SALILLAS ".

 Lo fué don Manuel de Pedro y Fernandez de Heredia, nacido en Alcañiz el 3 de febrero de 1797. No alcanzó la sucesión de la Baronía hasta que Isabel II se la otorgó por Carta expedida el 7 de octubre de 1847, y cuando estaba casado ya en segundas nupcias con su prima doña Teresa Ardid y Salvador de Esplugas, enlace que tuvo lugar en Zaragoza en 1841. Y si del mismo no quedó sucesión, la había tenido de su primera esposa, doña Catalina de Monguillán y Navas con la que se había desposado en Uncastillo, vía natal de la novia, en 1822. El segundo Barón de Salillas murió en Zaragoza en 1883, dejando de su primera mujer dos hijos varones, Francisco y Narciso, por medio de los cuales tendrá continuidad la Casa de Salillas.

 ALEJAMIENTO DE ARAGON.

 No se produciría con don Francisco de Pedro y Monquilán, tercer Barón de Salillas aun antes de producirse la muerte de su padre, ya que anotamos la Carta de Sucesión a su favor el 20 de octubre de 1877, en que fué expedida por Alfonso XII. Había casado en 1841 con doña Dolores Esmir y Pérez-Jaimes Garcés de Marcilla, en la que tuvo dos hijos varones, que murieron jovenes y antes que su progenitor por lo que al ocurrir el fallecimiento de éste, en 1884, la herencia del título recayó en el pariente de mayor derecho.

Lo era doña Isidra de Pedro y Ascacibar, hija de don Narciso de Pedro y Monguilán -hermano menor del tercer Barón- Oficial de Artillería, que moriría en Barcelona donde había fijado su residencia al casar con doña Quintina de Ascacibar. La doña Isidra fué la última De Pedro en posesión de la Baronía de Salillas y la primera titular de esta Casa de naturaleza no aragonesa, supuesto que había nacido en Barcelona en 1852. La cuarta Baronesa, muerta en 1915, había casado en 1881 con don José Llopis, siendo madre de don Isidro Llopis y de Pedro, quinto Barón de Salillas, y abuela materna de don José María Sicart y Llopis, sexto y actual Barón de Salillas por Carta expedida por el Jefe del Estado el 8 de noviembre de 1963.

 LA RAMA DE ZARAGOZA.

 Está constituida por el hijo menor del primer Barón efectivo de Salillas, que lo fué don Serapio de Pedro y Fernandez de Herédia, ilustre personalidad castrense del pasado siglo que tomó el partido de la joven Isabel II contra los carlistas. Llegó hasta el empleo de Mariscal de Campo y casó con doña Justa Cascajares y Azara, su parienta, hija de los Barones de Bárcabo. Fruto de este enlace fueron doña Catalina abuela materna de los Jordán de Urriés y Azara, y don Mariano de Pedro y Cascajares. Este último llegó al grado de General de División, del Arma de Artilleria, distinguiéndose por su valor en la campaña de Africa de 1860, en que intervino a las órdenes de O'Donell y Prim. El retrato de este valiente soldado figura en la galería del Alcazar de Segovia, según copia de uno de los Montañés, que conservan sus descendientes. Estuvo casado con doña Carmen Musitu y García, siendo padres de don Ramón -casado con doña Asunción San Gil-, de don Antonio, de doña Justa -casada con don José San Gil- y de doña Carmen, viuda de Arias. Con los hijos de éstos, la Casa de Salillas sigue arraigada en la capital aragonesa, ocupando el lugar que merece dentro de nuestra aristocracia vernácula. "

 

Una editora heráldica me envía la siguiente conclusión:
El origen de este apellido es de Aragón, de la localidad de Salillas, en la provincia de Huesca. El Cronista y rey de Armas D. Vicente de Cadenas y Vicent en su obra  Repertorio de Blasones de la  Comunidad Hispánica describe las armas de este linaje asi: el campo de sinople (verde) un cabrio de plata acompañado de tres estrellas de oro en lo alto.
 

Lugar de la provincia de Huesca, situado en la margen izquierda del río Guatizalema. Habitantes: alrededor de 130. Altitud: 429 metros sobre el nivel del mar. Dista de Huesca 24 kilómetros. Gentilicio: salillero..
A Salillas se llega por la carretera A-1216. El terreno se ondula suavemente en el curso bajo del río Guatizalema, próximo a rendir sus aguas en el Alcanadre. Salillas será el último núcleo urbano que se reflejará en ellas, asentado en la falda de una mínima elevación del terreno, cuando se intuyen a lo lejos las llanuras monegrinas. Huesca queda a 24 kilómetros tan sólo, por Sesa, Novales, Albero Alto y Monflorite.
El lugar perdió más de la mitad de sus habitantes a lo largo del siglo XX. El censo de 2004 daba cifras de apenas 115 habitantes. En los siglos XV y XVI tan sólo había un fuego, pero en el XVII se llegaron a juntar ya 24. Madoz reseñó, en 1850, un total de 54 casas, 35 vecinos y 216 almas.
Salillas fue sobrecullida, vereda y corregimiento de Huesca, respectivamente, y formó Ayuntamiento en 1834 con el coto redondo de Armalé y Burjamán. Su primera mención, según Ubieto, data de 1104, con motivo de la concordia realizada por el obispo de Huesca y el abad de Montearagón. A este monasterio perteneció su iglesia. En el siglo XVI señoreaba en Salillas la familia Pomar. En el siglo XIX era del conde de Bureta.
La iglesia parroquial está dedicada a Santa Ana y ocupa un edificio de relativo interés, de estilo gótico, situado en un pequeño ensanche de un rincón de la plaza del pueblo. También hay una ermita consagrada a San Felipe Neri en el año 1717. En realidad, todos los edificios del lugar responden a las características de la arquitectura popular de la comarca, sin grandes pretensiones, pese a la utilización, en muchos casos, de la piedra sillar.
El acceso al pueblo se adivina desde la carretera, ya que hasta el momento, no existe panel indicador alguno, por lo que el viajero debe de andar atento, tomando como referencia -si viene desde Sesa-, una robusta construcción, de aspecto defensivo que se aprecia en la margen izquierda de la carretera. Tomado ese desvío, hacia la izquierda, por una pendiente más o menos pronunciada, se llega a la plaza del pueblo. Es un espacio amplio, ajardinado, muy bien cuidado, que regala una agradable sombra en el Verano. Las casas que coforman la plaza, son nuevas o muy rehabilitadas, pero de un excelente aspecto. En esta plaza linda Casa Mairal, muy buena "casa rural". En la parte contigua al acceso de esta misma plaza, hay una gran mansión, palacio y fortaleza.
 Esta última edificación parece atribuirse al marqués de Montemuzo (palacio de la baronía de Salillas); su portada es renacentista en la que campea el escudo de los Pomar (siglo XVI). Está asentada sobre un castillo, del que conserva todavía un torreón, visible desde la carretera. A la entrada de la población, existe un restaurado Pozo de Nieve, de origen morisco.
El fondo de la plaza, visto desde el palacio, lo atraviesa una ancha y larga calle de trayecto rectilíneo, que pone de manifiesto el esmero conque son cuidadas sus casas. Pocas son las calles transversales que nacen de esta principal, apenas algún modesto ensanche con pretensiones de plazuela rompe la norma de la calle.
Las fiestas patronales son en honor de Santa Ana, titular de la iglesia, el 26 de Julio. Hay otras fiestas para el 26 de Mayo en honor de San Felipe Neri.
También otras expresiones festivas en Salillas. Una de ellas es costumbrista, y consiste en la colocación del "mayo", - que es un alto árbol -generalmente un chopo, carente de ramas salvo en la punta- y que se lleva a cabo la noche del Sábado al Domingo de Pascua. Otra es de caracter religioso, y es la procesión a la ermita de la Jarea -en Sesa-, que se efectúa el primer Lunes y Martes de Pascua.

Algo de restos de cultura románica si que puede que hayan en Salillas. En algún sitio se ha mencionado la existencia de tres calzadas romanas que discurrian por el pueblo, y que al parecer quedaron ocultas bajo el casco urbano.
Salillas es un pueblo más de la Comarca de la Hoya de Huesca que reclama una atención al visitante, que con tan apenas un breve paseo se verá reconfortado de paz y sosiego.  (ver : http://articulos.altoaragon.org/osca116.htm#arriba
 

VISITANDO LA POBLACIÓN DE SALILLAS (Huesca)

 

Entramos  ...

A la entrada de la población

Plaza de Santa Ana Iglesia parroquial
Calle Alta Calle Baja



















Palacio de Pomar

La plaza de Salillas está presidida por el palacio del señorío, gran edificio rectangular de ladrillo, con noble portada barroca, que parece del siglo XVII; pero por detrás, hacia una suave pendiente, subsiste la antigua barrera del primitivo castillo-palacio, quizá del siglo XV, consistiendo en un largo muro de piedra con un desmochado torreón rectangular y otro semicilíndrico en buen estado, trazado paralelamente a la fachada posterior y en función actual del espacio trasero del edificio, que continúa habitado en la actualidad.
Todavía se conservan datos en la documentación sobre los señores de Salillas, propietarios del castillo, que la primera vez que son nombrados son con Ramiro II el monje (1134-37) cuando se menciona a Blasco de Pomar, de quien probablemente descienden los ulteriores Pomar, señores de la baronía de Salillas, como Carlos de Pomar, que fue virrey de Mallorca y gobernador general de Aragón en tiempos de Fernando II el Católico. Además fue propietaria de este palacio Doña María Consolación Domitila Azlor y Villavicencio, baronesa de salillas y heroína de los Sitios de Zaragoza. Se le conoce como la condesa de Bureta, título que obtuvo al casarse con este conde en 1794.
Residía en Zaragoza y cuando fue sitiada se negó a abandonar la ciudad, decidiendo participar activamente en la guerra contra los franceses. Formó y dirigió un cuerpo especial femenino, al que denominó Cuerpo de Amazonas, que prestaría un servicio fundamental al encargarse del socorro de los heridos y del aprovisionamiento de víveres y municiones a los combatientes. No contenta con esta labor, convirtió su palacio en hospital y asilo, y empuñó personalmente las armas en ocasiones de excepcional peligro. Cuando acabó la guerra la condesa regresó a Zaragoza y fue condecorada por Fernando VII con todas las distinciones concedidas a los defensores de la Patria. (http://www.redaragon.com)

Es un pequeño pueblo de la provincia de Huesca, a orillas del río Guatizalema, enclavado en la comarca de la Hoya de Huesca. Cuenta con 118 habitantes, agrícola y ganadero y sobretodo muy tranquilo.
Destacamos el templo parroquial de Santa Ana y el palacio de los marqueses de Montemuzo (propiedad privada). La calzada romana también es visible a la entrada del pueblo. En sus inmediaciones encontramos vestigios de los despoblados Armalé y Burjamán, y en la entrada un representativo pozo de nieve de los pocos y mejor conservados que quedan en Aragón. La construcción aprovecha el desnivel del terreno y una veta de piedra arenisca, el resto consta de mampostería y está rematado con una bóveda de arcos bastante peculiar.
Recientemente fue desescombrado su interior, pues como en muchos lugares tras su abandono fue usado como escombrera, y mejorado su acceso.
Actualmente la Asociación Cultural de la población (A.C. Chobenalla zamandunga de Salillas) está trabajando para crear un centro de interpretación sobre los usos del hielo en el mismo.

Pozo de nieve


SITUACIÓN : A tan sólo 24 Km de la capital, veinte minutos de la Sierra de Guara, cuarenta del centro de actividades de Murillo de Gállego o a una hora del Pirineo. En sus proximidades quedan restos de los despoblados de Armalé y Burjamán.
Las fiestas mayores son en honor a Santa Ana el 26 de Julio y las menores a San Felipe el 26 de Mayo.
En ambos casos hay juegos populares, cenas y verbenas principalmente.
Aunque corresponde al partido de Sariñena, Salillas se asienta ya en las proximidades del río Guatizalema, en terreno montuoso. Llevan fama el vino y las legumbres de su término.
 

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 Andreu Salillas i Garcia
                         


Otro estudioso, Bizén Do Río Martínez, en su obra "Diccionario de Heráldica Aragonesa" afirma que este linaje se documenta en la localidad de Pina de Ebro, de donde pasaron a otras poblaciones como Ontiñena y otras. Este apellido es de origen toponímico y seguramente tomó su nombre de una de las localidades llamadas Salillas que existen en Huesca y Zaragoza.

Pasaron a Navarra. Rafael Salillas fue un médico y criminalista español nacido en Angüés, Huesca, en 1.854 y fallecido en 1.923. Bernardo Salillas nació en el año 1756 en Cortes, Navarra. María Salillas se casó el 10 de Enero de 1803 en Santa María Magdalena de Ablitas, Navarra. José Salillas nació en el año 1810 en Cortes, Navarra. Buenaventura Salillas se casó el 16 de Julio de 1828 en Nuestra Señora de la Asunción de Cascante, Navarra. Julián Salillas celebró su matrimonio el 31 de Octubre de 1836 en Santa Ana de Buñuel, Navarra. Jorge Salillas contrajo matrimonio el 11 de Abril de 1842 en Santa María de Valtierra, Navarra. Buenaventura Salillas contrajo matrimonio el 12 de Agosto de 1846 en Nuestra Señora de la Asunción de Cascante, Navarra. Petra Nicolasa Salillas celebró su matrimonio el 2 de Diciembre de 1864 en Santa Ana de Buñuel, Navarra. Nicolasa Salillas contrajo matrimonio el 19 de Mayo de 1869 en Santa María de Valtierra, Navarra. Martina Salillas celebró su matrimonio el 18 de Octubre de 1869 en San Juan Bautista de Pamplona, Navarra. Ciriaca Salillas celebró su matrimonio el 19 de Mayo de 1872 en Santa María de Valtierra, Navarra. Cipriano Salillas se casó el 17 de Marzo de 1873 en Santa María de Valtierra, Navarra. Gabriela Salillas celebró su matrimonio el 27 de Agosto de 1874 en Nuestra Señora de la Asunción de Cascante, Navarra. Benita Salillas contrajo matrimonio el 11 de Noviembre de 1876 en Nuestra Señora de la Asunción de Cascante, Navarra. Baltasar Salillas fue bautizado el 12 de Enero de 1878 en Santa María Magdalena de Monteagudo, Navarra. Fernando Salillas contrajo matrimonio el 19 de Junio de 1885 en Nuestra Señora de la Asunción de Cascante, Navarra.

El Cronista y Decano Rey de Armas, Don Vicente de Cadenas y Vicent, en su "Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica", recoge para los Salillas las siguientes:

ARMAS:
En campo de sinople, un cabrío de plata acompañado de tres estrellas de oro en lo alto.

CARACTERÍSTICAS:
Los esmaltes simbolizan: ORO: Nobleza, Magnanimidad, Riqueza, Poder, Luz, Constancia y Sabiduría. PLATA: Pureza, Integridad, Obediencia, Firmeza, Vigilancia, Elocuencia y Vencimiento. SINOPLE: Esperanza, Fe, Amistad, Servicio y Respeto. Las Estrellas simbolizan Constancia en el servicio al Soberano en los empleos de Ministro o Consejero. El Cabrio simboliza las botas y espuelas, y por ello se concedía como adorno del escudo al Caballero que salía herido del combate en sus piernas; otras veces es emblema de Fuerza, algunas de Constancia y Firmeza y siempre del Esfuerzo y Valor.
 

 

Otra información


http://www.armoria.info/

Infanzones aragoneses: http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=7099

 
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